El Oficio de Librero es parte de los invisibles del libro, por esta razón el Centro Nacional del Libro (CENAL) dedicó una semana de celebración a todas estas artes que hacen posible que las obras literarias lleguen a manos de los lectores.

Christhian Valles, presidenta del Centro Nacional del Libro, ente adscrito al Ministerio de la Cultura, expresó que “las dos personas que invitamos para que estuvieran en esta conversación, representan dos tipos de experiencias de libreros distintas”.

En el caso de Julieta Cantos directora de Sin Limites “todo el que va a San Cristobal pasa por este lugar, que es referencia en la ciudad. Y Pedro Pérez “es otra manera de ser librero, que no está nada más en las cuatro paredes de una librería” acotó.

El orgullo de ser Librero

“Esto de ser librero me enorgullece enormemente” afirmó Pedro Pérez durante el conversatorio de los Oficios del Librero, realizado en la librería Colombeia de la Casa Bicentenario como parte de las actividades de la Semana de las Artes y los Oficios del Libro.

Con 38 años de experiencia, Pérez manifestó entre risas y suspiros que ha sido librero porque nació “porfiado”. Los inicios de este trabajador del libro, fueron en los pasillos de ingeniería de la Universidad Central de Venezuela, en la librería de Alfredo Moreno.

“Salí de Carora con un amigo, que también es mi compadre, después de graduarnos de bachiller, vinimos a estudiar en la universidad (…) Alfredo nos dio trabajo, al otro día estábamos cargando cajas”, relató.

Pérez resaltó que el primer instrumento de trabajo que recibió fue un trapo para limpiar los libros, “en el trascurso de limpiarlos los iba leyendo”.

Después que el librero trascendió esta etapa, pasó a otros espacios que también involucraban el oficio, como Librería Ludens “donde fue bien bueno”, porque confrontó la visión capitalista, un golpe de realidad en el oficio de librero.

Librería Macondo fue un paso interesante en su recorrido de vida “porque se convirtió en una de las librerías favoritas de la gente” donde se vivieron experiencias geniales.

“Hubo meses que todos los días estaban ocupados por bautizos, llegamos a hacer 98 bautizos corridos, sin un día de descanso” aseguró Pérez.

En el año 2008 Pérez dirigió la Fundación Librerías del Sur, donde “tratamos de hacer las cosas cómo yo creía que eran (…) en esa época siempre hubo mucha discusión en cuanto a cómo tratar al librero, cuánto debería ganar, cómo clasificarlo. Mi defensa siempre fue hacia el librero, porque lo querían calificar a través de la academia y estamos los libreros que no aprendimos a través de la academia sino que nos fuimos formando solos”.

Aunque se lo han propuesto, Pérez dice que no está entre sus planes ejercer el oficio en otro país, con firmeza sentencia que se quedará en Venezuela, de vuelta a los pasillos de la UCV lugar en el que permanece desde hace cinco años. Donde todo empezó.

Ser librero es una aventura

Por su parte Julieta Cantos desde una ponencia expresó su posición en cuanto al oficio del librero, en donde se ha desempañado junto a su esposo Jorge desde hace más de 30 años.

Cantos relató la evolución de Sin Límites la librería y galería que “surgió hace 32 años por necesidad propia y ajena” planteó que creaban espacios agradables a los lugares que iban.

De ese modo los inicios de Cantos fueron en medio de “una aventura, como buhoneros del oficio cargando libros y participando en ferias itinerantes en los diferentes recintos universitarios de la ciudad y aquí fue donde empezamos a desarrollar nuestra imaginación para llegar al poder de ser libreros”

Cantos, que también es arquitecta, después de su etapa como buhonera, pasó a un pequeño local de un centro comercial que con creatividad, esfuerzo y dedicación lograron convertirlo en un espacio cálido y agradable a un costo accesible.

“En estos 32 años hemos tenido tres experiencias que nos han llevado a definir criterios para maximizar la eficiencia de los recursos con los que contamos para cada etapa” expresó Cantos refiriéndose a las tres sedes en la que se han desempeñado todo este tiempo.

La primera sede, donde estuvieron durante diez años, y que hubo que derribar para pasar a otro tipo de estructura. “Y pasamos de ser una librería de paso que estábamos ubicados en un centro comercial a ser una librería de barrio, de destino, muy cerca de donde nos iniciamos apenas cuadra y media, y que cambió totalmente nuestra relación con la zona para bien”.

En el año 2006 Cantos abre una sucursal en la Universidad Católica del Táchira, allí funcionó hasta hace el año 2016, cuando se retiran de estos espacios, decisión “que se tomó desde la razón, para poder continuar con la pasión”.

Así definió sus etapas: de libreros-buhoneros, a una librería de paso en un centro comercial, una librería de destino en nuestro barrio, y la etapa de profesionalización y expansión.

Desde nuestros inicios fuimos definiendo criterios fundamentales que fueron variando según la modalidad de cada etapa (…) el más importante fue definir el tipo de librería que queríamos ser” es decir, a quién iba dirigida, la relación que se tendría con los lectores, entre otros.

Actualmente la librería y galería Sin Límitesse mantiene porque tiene pasión y norte desde sus inicios”.

Julieta Cantos es una librera que asiste a ferias y congresos, en su librería sigue realizándose el “Cuenta Cuentos” y otras iniciativas como apoyar escuelas entre semana, presentar libros y recientemente se le sumó un diplomado para la formación de cronistas comunales avalado por el Centro Nacional de Historia.

Prensa CENAL.