GABRIEL SALDIVIA
(El Tocuyo, 1956)
Poeta, investigador y crítico literario. Es licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela, y de Literatura en por Instituto Pedagógico de Barquisimeto. Es profesor de Literatura, y Jefe de División de la Colección Documental Antigua, de la Biblioteca Nacional.
Obra: Concierto de pasos (1979), Brasa de Sol (1998), Ceniza Inicial (2002), El Confesor (2004), Sueño sobre rieles (2005), El Corroncho (2006).
“Es evidente que la mayoría de estos proyectos y contratos no se hicieron realidad. A excepción de aquellos que sí fueron ejecutados, poniendo en funcionamiento algunas líneas ferroviarias, pero por muy poco tiempo de duración. Sin embargo, hoy contamos con el Ferrocarril de Puerto Cabello a Barquisimeto, construido después de 1950, el cual presta servicios en la actualidad cubriendo una amplia ruta por parte del Estado Carabobo, atravesando el Estado Yaracuy hasta llegar a la capital larense. Este tren cumple importantes funciones, sobre todo, como transporte de pasajeros a través de los tres estados antes mencionados.
No debemos olvidar que el uso de este medio ofrece grandes ventajas, por la economía en cuanto a los costos, tanto en los pasajes, como en el mantenimiento de los trenes y por otro lado, por su extraordinaria capacidad. Esto si comparamos este medio de transporte con el automotor, el cual afronta cada día serios problemas, debido a los constantes aumentos de precios en el combustible, repuestos, neumáticos, etc. Además, el uso del tren garantiza puntualidad en el recorrido de su ruta, por cuanto el mismo, no enfrenta situaciones desagradables causadas por congestionamientos viales y obstáculos en la vía, a los que sí se hayan sometidos las unidades de transporte automotor.
Si todos o una parte significativa de estos proyectos se hubieran realizado, sin duda alguna, el panorama del país, en cuanto a lo que a transporte terrestre se refiere, fuera notablemente distinto. Hoy, los venezolanos tendríamos otras alternativas para viajar a pueblos y ciudades más distantes de nuestro territorio, con modestos costos en los pasajes. De igual manera, estaríamos presenciando la potencialidad que caracteriza a este medio en el intercambio comercial, industrial y agropecuario, abaratando a su vez, los costos en el traslado de mercancías y productos de diversos renglones.
Después de más de un siglo de vida vemos que estos manuscritos cobran una importancia ineludible.
Inevitablemente la lectura y estudio de estas fuentes históricas nos invita a reflexionar sobre aspectos vitales sobre este relevante tema. Primeramente si nos detenemos a pensar en cómo hace más de un siglo, ya se habían sentado las bases primordiales, para la creación de vías ferroviarias por gran parte del territorio nacional. ¿Seguiremos mirando estos proyectos como páginas envejecidas archivadas en carpetas y estanterías de sueños irrealizables? ¿O por el contrario, como fuentes vivas que vienen oportunamente a establecer sustanciales correspondencias con nuestra contemporaneidad, donde el ferrocarril es tema prioritario en la mesa de discusiones? Si pensamos de manera optimista, nos atreveríamos a afirmar que estos manuscritos podrían algún día, no muy distante, convertirse en modernos rieles que conectarían entre sí pueblos, ciudades, estados y regiones de Venezuela”.
Fragmento de Sueños sobre rieles, 2005.
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