CARMEN BOHÓRQUEZ
Crítico y ensayista. Licenciada en Filosofía y doctora en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos por la Universidad de la Sorbona , París. Ha sido profesora emérita titular de la Universidad del Zulia, directora del Centro Experimental de Estudios Latinoamericanos de la misma institución; directora de investigaciones del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos. Es individuo de número de la Academia de Historia del estado Zulia. Actualmente integra la Comisión Presidencial para la Conmemoración del Bicentenario de la Expedición Libertadora de Francisco de Miranda, y se desempeña como coordinadora de la Oficina de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad , del Ministerio de la Cultura.
Obra: Berkeley (Ediluz, 1983); Percibir, Creer y Conocer. Ensayos de Epistemología Contemporánea (Ediluz, 1993); El Resguardo en la Nueva Granada : ¿Proteccionismo o Despojo? (Editorial Nueva América, 1997); Francisco de Miranda, précurseur des indépendances de l'Amérique Latine (L'Harmattan, 1998).
“Si consideramos la estructura económica y social de la Caracas de 1750, no podría decirse que Francisco de Miranda naciera bajo condiciones desfavorables, pero tampoco podría decirse que estas fueran privilegiadas. En una sociedad rígidamente estructurada según la “calidad y el origen”, Miranda y su familia formaban parte del grupo que ocupaba los estratos superiores de la pirámide social y económica colonial: el de los españoles. Término que para ese entonces designaba, en general, a la población blanca, la cual estaba compuesta de blancos nacidos en la Península , de aquellos nacidos en América (los criollos) y de los que habían adquirido el privilegio de ser considerados como tales. Este simple hecho le abrió a Miranda posibilidades a las que no habría podido acceder si hubiera nacido en cualquier otro de los grupos raciales que conformaban la sociedad colonial hispanoamericana. No obstante ello, esas mismas opciones le estuvieron limitadas por discriminaciones adicionales que se superponían a la básica del estatuto étnico. Por un lado, en tanto hijo de un “comerciante de telas de Castilla”, sufrió las consecuencias del antagonismo que oponía a los “nobles” terratenientes con la naciente burguesía comercial. Por otro lado, si bien su madre era criolla, su padre era canario, de reciente inmigración a América, lo cual lo situaba en una segunda relación de oposición a la clase de los criollos, quienes fundamentaban sus exigencias de poder sobre sus orígenes americanos.”
Fragmento de Francisco de Miranda, precursor de las independencias de la América Latina , 1998.
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