ANTONIO MORA
(Pregonero, 1947)
Ha ejercido por más de treinta años como bibliotecario, labor que ha venido alternando con su oficio de escritor. Poeta, narrador, promotor cultural y humorista. Fue el patriarca de la generación Taller Zaranda, agrupación de significativa importancia en la vida cultural de la región andina. En buena medida a Antonio Mora se le debe la reactivación de las letras tachirenses contemporáneas. Durante la década 1985/1995 coordinó el Concurso Anual de Literatura de la gobernación del estado, certamen creado por indicativa suya. Las nuevas generaciones de escritores no dudan en reconocerlo como el mejor escritor vivo de estas tierras.
Obras: Crónicas de Acirema , La mosca (1981); Desando y nadie ve mi fiereza (1983); Geografía poética del Táchira (1989); El Color Sepia (1990) y Tres zarandajadas (1997), además de los 15 volúmenes del Taller Zaranda (1979/1994).
Premios: Orden Manuel Felipe Rugeles en su única clase.
“No tengo nada que decir. Sin embargo he sido conminado a presentar un informe sobre mi vida y mis actividades durante este último año, informe que debe constar de un mínimo de treinta folios.
Coloco papel en la máquina de escribir y escribo la palabra nada unas siete mil doscientas veces, es decir, hasta llenar treinta páginas.
Acabo de recibir la primera noticia sobre mi informe. Casi ha sido aprobado. No obstante, se me exigen varias explicaciones, como, qué significa la cuarta palabra nada en la séptima línea de la página dos; por qué a partir de la octava hoja y durante cinco renglones tiende a leerse el vocablo dana; qué relación tiene el nada gramatical con el que se inicia en la segunda parte del informe con el nada en sentido filosófico y aún con el deporte de la natación; (hay un otrosí que dice textualmente: “se le estima informar en ponencia aparte si la voz adan que se insinúa borrada ex profeso en la vigésima línea del folio veintiocho, aunque sin mayúscula inicial ni tilde, tiene que ver con el personaje bíblico”), por último se me recomienda que el décimo tercer nada que cierra la antepenúltima línea de la trigésima plana vaya en mayúscula.
He vuelto a colocar papel en la máquina”.
Fragmento de Informe
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